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Sector sanitario chino: el tigre ruge con fuerza

En paralelo, hay que tener en cuenta que el riesgo político sigue siendo importante. A medida que la prioridad de China cambie hacia un crecimiento más equilibrado y de mayor calidad en lugar de un volumen de crecimiento, la economía irá tomando otra forma. Las empresas se están adaptando al entorno actual y el proceso podría dar lugar a nuevos ganadores y perdedores. Las que dependen de la financiación desenfrenada de los mercados de capitales pueden encontrar algunas dificultades

Entre las numerosas oportunidades que ofrece China para el inversor, el sector sanitario está repuntando con fuerza. Si bien es cierto que la pandemia ha puesto en el centro de mira e impulsado avances en este ámbito, hay factores determinantes que han estado desarrollándose desde hace tiempo y que, a día de hoy, nos permiten ser optimistas.

De entrada, el gasto sanitario de China ha experimentado un crecimiento de dos dígitos en los últimos 10 años y crecerá a medida que el aumento de los niveles de renta lleve a que los ciudadanos chinos den más importancia al bienestar. Además, el Gobierno del país seguirá apoyando el sistema sanitario a medida que la población envejece, y también al intentar que este servicio público sea más accesible para todos en el marco de sus políticas de Prosperidad Común. A pesar del fuerte crecimiento, el gasto de China en el sector sigue sin estar a la altura de otras grandes economías. En porcentaje del producto interior bruto, China sólo gasta el 6%, frente al 17% de Estados Unidos.

Por otro lado, si miramos a la industria farmacéutica, ha tenido una rentabilidad inferior a la media de mercado en el ámbito sanitario debido al plan de China de centralizar la distribución de medicamentos. Esto ha ejercido una importante presión sobre los precios de los medicamentos genéricos, ya que las empresas compiten por la cuota de mercado. De cara a 2022, año del Tigre, lo peor de este recorte de precios ha quedado atrás y se han estabilizado. Pero a pesar de los retos, hay buenas perspectivas: el perfil de riesgo-rentabilidad del sector está bastante equilibrado. Otros dos puntos positivos para los fabricantes de medicamentos chinos son la consolidación del sector y la expansión en el extranjero.

Si bien el sector está fragmentado, la cuota de mercado de las cuatro principales empresas farmacéuticas chinas aumentará, ya que las menos competitivas desaparecerán como consecuencia de un ajuste en las normativas y la intensa actividad en M&A. Muchas de las pequeñas compañías del sector no tienen acceso ni recursos suficientes para la investigación y la comercialización, son lentas con los ensayos clínicos y débiles en el aumento de las ventas, lo que puede provocar problemas de liquidez. Asociarse con los grandes podría ser una salida para reforzar su eficacia en I+D y su capacidad de comercialización.

En paralelo, las empresas biotecnológicas y farmacéuticas chinas están dando el gran salto al extranjero y esto no se detendrá. La internacionalización y la expansión constituyen movimientos corporativos clave para muchos de estos subsectores. El Covid-19 ha dado a las empresas biotecnológicas chinas la oportunidad de obtener reconocimiento internacional asociándose con sus homólogas mundiales.

Además, el mercado exterior supondrá mayores márgenes de beneficio, ya que las empresas tienen más poder de fijación de precios. Los fabricantes de medicamentos chinos también tienen una ventaja en cuanto a los costes, ya que la mano de obra es más barata, la eficiencia se incrementa y la innovación es mayor. Estos factores representan un gran atractivo para las compañías de alcance mundial y es un impulso para cerrar acuerdos estratégicos.

En los últimos años se ha producido un auge de las empresas biotecnológicas locales. En el marco de la política Made in China 2025 anunciada en 2015, la biotecnología fue identificada como uno de los sectores clave para construir la competitividad global de China y la innovación en la atención sanitaria.

Entre los subsectores de la sanidad, destacan las farmacéuticas y las Organizaciones de Investigación por Contrato (CRO, por sus siglas en inglés). Estas últimas prestan una amplia gama de servicios a los clientes del sector sanitario, desde la innovación de medicamentos hasta los ensayos clínicos. Al igual que sus homólogas en los sectores biotecnológico y farmacéutico, las CRO chinas están ganando reconocimiento internacional en terapias farmacológicas nuevas y avanzadas, como la terapia celular y génica y la combinación de fármacos anticuerpo.

En paralelo, hay que tener en cuenta que el riesgo político sigue siendo importante. A medida que la prioridad de China cambie hacia un crecimiento más equilibrado y de mayor calidad en lugar de un volumen de crecimiento, la economía irá tomando otra forma. Las empresas se están adaptando al entorno actual y el proceso podría dar lugar a nuevos ganadores y perdedores. Las que dependen de la financiación desenfrenada de los mercados de capitales pueden encontrar algunas dificultades.

Es por ello que habrá que estar atentos a las continuas tensiones entre Estados Unidos y China, sobre todo en lo que respecta a posibles regulaciones o sanciones a determinados sectores. Sin embargo, también estamos prestando mucha atención a las valoraciones. China, al igual que muchos otros mercados del mundo, ha tenido un alto nivel de participación minorista en los últimos años. Los inversores minoristas tienden a ser menos sensibles a las valoraciones, lo que da impulso a sectores como la biotecnología.

A pesar de que muchos inversores esperan un año volátil para la renta variable mundial, vemos algunas jugadas defensivas en el sector sanitario chino para el Año del Tigre. También los vemos como ganadores a largo plazo gracias al impulso positivo de los cambios políticos. Este panorama nos permite afirmar que los principales actores del sector sanitario deberían beneficiarse de la consolidación, la mejora en la normativa y la expansión más allá de las fronteras chinas. Estos factores deberían apoyar tanto el crecimiento como la valoración del sector sanitario del país.

Diogo Gomes es Senior CRM de UBS AM Iberia