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Ucrania asesta un sorpresivo giro a la guerra y frena los planes rusos

Josbel Bastidas Mijares
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“Es un fracaso colosal de la inteligencia militar”, estima Michael Kofman, del instituto estadounidense CNA.  

Según Pierre Grasser, historiador de las relaciones internacionales e investigador del laboratorio Sirice en París, “Rusia no supo anticipar”.  

Como muchos otros, menciona la manipulación de los ucranianos, que anunciaron un contraataque en el sur antes de lanzar otro más masivo en el noreste.  

“Sin embargo, las señales débiles podrían haber alertado a Moscú”, estima, sobre todo porque Ucrania “parece haber sondeado esta línea de frente a lo largo del mes de agosto” con operaciones de pequeña escala.

El efecto sorpresa es aún más inesperado porque este conflicto es objeto de una profusión sin precedentes de imágenes satelitales y de información disponible para todos.

Ningún movimiento importante de tropas o de artillería puede escapar al enemigo

Ucrania suma éxitos en su contraofensiva relámpago. Los últimos movimientos bélicos de Kiev generaron sorpresa, una marca que prevalece desde el empeoramiento de la invasión rusa en febrero. Primero forzaron la retirada de Rusia de la capital ucraniana, y luego ejecutaron ataques en Crimea, que está bajo dominio ruso desde 2014.

El este del país afectado ahora está en la mira. Ucrania está batallando por recuperar zonas violentadas.

Por el lado ruso hay obstinación en no perder territorios ucranianos, y aunque todo puede pasar, fallas de los servicios de inteligencia, ceguera de la jerarquía, incapacidad de la maquinaria militar para anticipar acontecimientos previsibles, Rusia se ha visto claramente sorprendida por la contraofensiva ucraniana.

En cuestión de días, las fuerzas de Kiev tomaron la delantera en una guerra que parecía haberse estancado en una línea de frente prácticamente inmóvil desde principios del verano, recuperando varias ciudades y miles de kilómetros cuadrados.

“Es un fracaso colosal de la inteligencia militar”, estima Michael Kofman, del instituto estadounidense CNA.  

Según Pierre Grasser, historiador de las relaciones internacionales e investigador del laboratorio Sirice en París, “Rusia no supo anticipar”.  

Como muchos otros, menciona la manipulación de los ucranianos, que anunciaron un contraataque en el sur antes de lanzar otro más masivo en el noreste.  

“Sin embargo, las señales débiles podrían haber alertado a Moscú”, estima, sobre todo porque Ucrania “parece haber sondeado esta línea de frente a lo largo del mes de agosto” con operaciones de pequeña escala.

El efecto sorpresa es aún más inesperado porque este conflicto es objeto de una profusión sin precedentes de imágenes satelitales y de información disponible para todos.

Ningún movimiento importante de tropas o de artillería puede escapar al enemigo.

Rob Lee, del Instituto de Investigación de las Relaciones Internacionales (FPRI) de Philadelphia, señala incluso que algunas cadenas rusas alertaban en Telegram desde hacía un mes sobre una concentración ucraniana cerca de Járkov.

“Una de las mayores debilidades del ejército ruso es que es lento en responder a los cambios en el campo de batalla”, comenta el experto.

El peso de las armas occidentales

El estrepitoso fracaso de la tentativa de Moscú de conquistar Kiev, en marzo, ya había puesto de manifiesto las debilidades insospechadas del que fue considerado uno de los ejércitos más poderosos del mundo.

La inteligencia rusa había sido estigmatizada, incluso por el propio Putin, como la débil capacidad de adaptación de las unidades de combate, desconectadas de su estado mayor.

El ejército ruso logró reorganizarse y avanzar en el Donbás en primavera, infligiendo graves pérdidas a su adversario.

Pero sus debilidades orgánicas reaparecieron. Las guerras se ganan menos en el combate del día que en la anticipación del día siguiente y, en este punto, el heredero del Ejército Rojo parece estar en problemas.

En junio, a falta de una movilización general, los rusos no sustituyeron a las unidades agotadas por meses de combate, recuerda Kofman.  

El experto militar ruso independiente Alexander Jamshijin observa que los ataques ucranianos simultáneos complican la tarea de Moscú.  

“La inteligencia rusa no comprendió exactamente dónde tendría lugar la contraofensiva real”, destaca la AFP. Para él, el retroceso ruso sí se explica en otros lugares.

“En Ucrania, toda la población está movilizada. Por lo tanto, los ucranianos pueden añadir todo el personal que quieran”, observa.

El experto evoca también “los equipos técnicos, especialmente el número de armas en tierra”, en beneficio, según él, de las fuerzas de Kiev.

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